El arte se manifiesta en el mundo físico a través de una acuarela. Podemos observar sus formas, sus colores, la técnica con la que ha sido creada y aquello que representa para nosotros.

Pero… ¿dónde estaba antes de ser un cuadro?

Hay un espacio al que el artista accede cuando entra en un estado profundo de conexión. Es entonces cuando se establece un puente entre lo visible y lo invisible, entre aquello que todavía no tiene forma y aquello que puede llegar a materializarse en una acuarela.

Es en ese sentido en el que entiendo que el arte une cielo y tierra.

 

La conexión abre el canal entre dos planos

Para que aquello que pertenece a un plano invisible pueda adquirir una forma visible tiene que existir una conexión.

Cuando el artista deja de dirigir el proceso desde la mente y comienza a escuchar, establece ese puente. Entra en conexión y se alinea con una armonía y una belleza que ya existen en lo no manifestado.

De esta forma, el acto creativo se convierte en un punto de encuentro entre dos planos: aquello que todavía no podemos percibir a través de nuestros sentidos, y el plano de la materia.

Y entre ambos, el artista.

 

El artista escucha y traduce

En ese estado de conexión, su papel cambia porque ya no se trata únicamente de decidir qué quiere pintar y utilizar la técnica necesaria para conseguirlo. Se convierte en un canal de escucha.

La obra va mostrando el camino. El artista traduce aquello que percibe y lo hace visible a través de la técnica. Va dejando que las formas aparezcan y que el mensaje encuentre su manera de expresarse. 

 

El orden invisible adquiere una forma visible

¿Qué ocurre entonces con aquello que el artista recibe? Se materializa.

Algo que no tenía una existencia física comienza a adquirir forma en la materia.

Una idea, una imagen, una frecuencia, una información que no podíamos ver encuentra un soporte, unas dimensiones, unos colores y una estructura.

Ese tránsito es para mí la parte más importante del proceso creativo: el momento en el que algo que estaba más allá de la forma comienza a existir físicamente.

 

El cuadro es el mensaje del arte materializado

Todo este proceso conduce finalmente a la obra. El cuadro es el mensaje del arte materializado. A través del artista, aquello que estaba en otro plano ha encontrado una manera de expresarse mediante formas, colores y símbolos.

El cuadro es el resultado de ese encuentro entre dos planos. Lo que antes no podíamos percibir se hace visible a través del artista y pasa a formar parte de nuestra realidad. Es así como el arte une cielo y tierra.

 

Cielo y Tierra, acuarela de Toti Cuesta
Toti Cuesta
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