Soy Toti Cuesta, acuarelista
Siempre fui artista, pero no me atrevía a admitirlo. El arte me encontró antes de que yo lo buscara y se fue apoderando de mí hasta que llegó un momento en el que no podía imaginar mi vida sin él. Era como una llamada imposible de ignorar.
Cómo nació mi arte
Mi arte nacio del diálogo entre el entorno en el que crecí y lo que ya vibraba en mi interior. De esa fusión surgió la manera en la que veo, percibo y traduzco lo sutil a través de la forma y el color.
Viví una vida que no era la mía
Durante años seguí el camino marcado por lo que se esperaba de mí. Estudié derecho e idiomas, cumplí con lo previsto, encajé donde pude, pero dentro de mí había una sensación constante de estar en un lugar que no me correspondía.
Mientras avanzaba por ese camino externo, mi mundo interno permanecía en silencio, como un espacio al que aún no sabía cómo acceder. Ese desajuste se convirtió en una búsqueda profunda de mi verdad.
El arte me encontró
Pintar empezó a ser una forma de respirar, existir y comprender: el arte me recordó quién era.
No fue un cambio, sino un regreso natural a lo que siempre estuvo en mí.
Recordé quién era
Mi sensibilidad, mi forma de percibir lo sutil, mi intuición, mi conexión con la belleza y la energía femenina…todo ello formaba parte de una identidad creativa que, por fin, pude reconocer sin miedo.